La propuesta de interiorismo desarrollada para el Hotel Carlton tenía como punto de partida uno de los edificios más emblemáticos de Bilbao. Situado en la céntrica Plaza Federico Moyúa y considerado uno de los grandes referentes hoteleros de la ciudad desde su inauguración en 1926, este establecimiento de cinco estrellas destaca por su arquitectura monumental, su relevancia histórica y su estrecha vinculación con la evolución de Bilbao a lo largo del último siglo.
La intervención se planteó con el objetivo de reforzar el carácter distinguido del hotel, preservando la esencia clásica que lo ha convertido en un icono de la ciudad y adaptando sus espacios a las necesidades actuales de los huéspedes. El proyecto de interiorismo buscó crear ambientes elegantes y confortables capaces de transmitir la personalidad propia del establecimiento desde el primer momento.
El gran hall de acceso constituye uno de los espacios más representativos del hotel. La amplitud de sus dimensiones, la presencia de materiales nobles y la entrada de luz natural convierten esta zona en la principal carta de presentación del edificio. La propuesta decorativa se centra en potenciar estas cualidades mediante una cuidada selección de mobiliario, iluminación y elementos ornamentales que refuerzan la sensación de exclusividad sin alterar la identidad histórica del conjunto.
Las habitaciones se han concebido como espacios amplios y acogedores donde el confort adquiere un papel protagonista. El proyecto contempla diferentes categorías de alojamiento, desde habitaciones estándar hasta suites de gran tamaño, cada una de ellas equipada y decorada atendiendo a sus particularidades. La elección de textiles, revestimientos, iluminación y mobiliario responde a la voluntad de generar ambientes sofisticados que mantengan una coherencia estética con el carácter clásico del hotel.
Las zonas destinadas a eventos y celebraciones representan otro de los puntos fuertes del establecimiento. El Hotel Carlton dispone de numerosos salones que acogen reuniones corporativas, actos institucionales y eventos sociales de diversa naturaleza. En estos espacios se ha trabajado especialmente la versatilidad, incorporando soluciones decorativas capaces de adaptarse a diferentes configuraciones sin perder la elegancia que caracteriza al conjunto del hotel.
La propuesta se completa con los espacios gastronómicos, concebidos para ofrecer una experiencia acorde con la categoría del establecimiento. La combinación de materiales cálidos, una iluminación cuidadosamente estudiada y un mobiliario seleccionado específicamente para cada ambiente contribuyen a crear una atmósfera refinada y confortable que acompaña la experiencia del cliente durante toda su estancia.
El resultado es un hotel que combina con naturalidad tradición y actualidad. La intervención interiorista permite poner en valor la riqueza arquitectónica y el peso histórico del edificio al mismo tiempo que ofrece espacios funcionales, elegantes y plenamente adaptados a las exigencias de un hotel de referencia en el centro de Bilbao.