Frente al puerto de Lekeitio y con unas privilegiadas vistas a la bahía, el Silken Palacio Uribarren ocupa un edificio de gran valor histórico que ha sabido combinar su esencia original con una propuesta hotelera contemporánea. Su ubicación, a pocos pasos del casco histórico y de la playa de Isuntza, convierte a este establecimiento en un lugar único para disfrutar del entorno costero de Bizkaia desde un ambiente elegante y tranquilo.
El proyecto de interiorismo se planteó con el objetivo de poner en valor el carácter singular del edificio, creando espacios capaces de combinar la historia del antiguo palacio con las comodidades propias de un hotel actual. La intervención apostó por una imagen sobria y sofisticada, utilizando materiales de calidad, una iluminación cuidadosamente estudiada y una selección de mobiliario que aporta equilibrio y personalidad a cada una de las estancias.
Las zonas comunes fueron concebidas para aprovechar al máximo la relación del hotel con el mar. La recepción, los salones y los espacios de descanso se organizan mediante una distribución abierta que permite la entrada de abundante luz natural y favorece las vistas hacia el puerto y la costa. La combinación de tonos neutros, acabados cálidos y elementos decorativos de líneas contemporáneas genera una atmósfera acogedora que acompaña al huésped desde el momento de su llegada.
Las habitaciones se diseñaron respetando la personalidad arquitectónica del edificio y adaptándose a las particularidades de cada espacio. La decoración apuesta por un estilo contemporáneo y elegante, donde el mobiliario, los textiles y la iluminación crean ambientes confortables pensados para el descanso. Muchas de las estancias disfrutan de vistas privilegiadas al mar o al puerto de Lekeitio, integrando el paisaje como un elemento más de la experiencia de alojamiento.
La propuesta interiorista se extiende también a los espacios destinados a la restauración, concebidos para ofrecer una experiencia gastronómica en consonancia con la identidad del hotel. La distribución del mobiliario, la elección de materiales y la iluminación ambiental contribuyen a crear un entorno agradable y relajado, donde el protagonismo del paisaje costero se convierte en parte de la experiencia del cliente.
La intervención mantiene una continuidad estética en todas las áreas del establecimiento, consiguiendo que habitaciones, zonas comunes y espacios de restauración compartan un mismo lenguaje visual. Esta coherencia permite reforzar la identidad del hotel y poner en valor tanto la arquitectura del edificio como su privilegiada ubicación frente al mar.
El resultado es un establecimiento que combina historia, diseño y confort en uno de los enclaves más emblemáticos de la costa vasca. El proyecto de interiorismo contribuye a potenciar la personalidad del Silken Palacio Uribarren mediante espacios luminosos, elegantes y cuidadosamente diseñados, ofreciendo una experiencia de alojamiento plenamente integrada en el paisaje y el carácter de Lekeitio.